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| Il Quotidiano di Matera, Cultura e Spettacoli (periódico de Matera, sección Cultura y Espectáculos). Domingo, 20 de marzo 2005. Texto de GIOVANNI MARTEMUCCI |
Estrenada en Matera, en la galería Porta Pepice, la exposición personal del fotógrafo Paoli
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Diario de viaje en imágenes |
Las fotografías recuerdan las experiencias de ciudades y culturas lejanas |
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MATERA - «Saber caminar por las calles, asombrarse delante de lo que es nuevo, desconocido y diferente significa sentirse presente en el mundo. Con maravilla.» En estas palabras Maurizio Paoli encierra el espíritu que lo ha guiado en sus viajes a la India , Marruecos, Birmania, Perú e Israel, el mismo espíritu que trasluce en sus 55 fotografías en la exposición estrenada ayer en Matera, en las salas de la Galleria di Porta Pepice en via delle Beccherie. Al recorrer las estampas enmarcadas y agrupadas por país uno se siente como comprometido a elaborar una percepción, como ocurriría en una galería de arte donde no es el cuadro sino la sensación que éste transmite la que provoca tensión, imágenes casi instantáneas, fuertemente evocadoras que encierran en sí el sentimiento que las personas retratadas parecen sentir en ese momento, cada una con su propia historia.
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A través de su objetivo Paoli descubre también arquitecturas extraordinarias, obras de arte espontáneas como el despliegue ordenado de sandalias variopintas o señales de tráfico con unos símbolos inusitados.
Con esta exposición, una vez más, la Galleria di Porta Pepice de Gaetano Plasmati, no sólo se confirma un lugar privilegiado para el arte y la fotografía sino que se vuelve punto de encuentro de culturas y experiencias del mundo.
Culturas poco conocidas y experiencias lejanas de la rutina cotidiana.
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Una historia que el fotógrafo investiga de forma discreta, pero enriquecida de preciosos apuntes de viaje que nos cuentan de costumbres, símbolos y tradiciones encontradas en el camino. Monos, encantadores de serpientes, elefantes, templos, niños, vacas, mercados y también desiertos, tiendas, camellos, ratas, gaviotas. Además de ser sujetos de las fotos son también los personajes del libro "Fourtrips" que condensa las circunstancias o las historias enlazadas con estos viajes.
« En una parada en Bombay - escribe Paoli - una niña se agacha de toda prisa a recoger un estiércol fresco de vaca. Combustible preciado. Lo transporta en un cubo, para ser de inmediato recortado, aplastado como una pizza y puesto al sol, como de costumbre, sobre un tejado. Para que se seque. Esta tortilla será utilizada para alimentar un fuego. Encima, dentro de una olla hueca ennegrecida cocinarán de todo. Luego, por la noche, en cuclillas, en círculo, con los talones que tocan el suelo aprovecharán del poco calor para calentarse ». Son imágenes que hacen conmover las que se pueden admirar en la galería, cuadros de inmenso realismo que sacuden el espectador de ese habitual entorpecimiento al cual nos ha acostumbrado nuestro mundo occidental.
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| Reseña bajo la dirección de Pietro Berra, Como " La Provincia ", lunes, 8 de diciembre 2003 |
| Cinco tomas de vida en el diario de viaje del escritor de Como Maurizio Paoli |
| «Fourtrips», el mundo desde por dentro |
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Un viaje en busca de respuestas. O más bien, cinco viajes - a la India , Marruecos, Birmania, Perú e Israel - los que Maurizio Paoli, nacido en Parma en 1955 pero que ha hecho de Como su país de adopción, ha recientemente recogido en un volumen "Fourtrips" publicado por la editora Cesarenani. De seguro la peculiaridad que más choca al lector es los colores: los de las imágenes que el autor evoca con las palabras y los de la rica apéndice fotográfica. Pero detrás del exotismo de superficie, hay un trabajo de excavación en el espíritu humano y en los enigmas que nos planta este mundo cada día más pequeño y globalizado. Último, según el índice, pero
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primero en orden de magnitud, el eterno conflicto árabe-israelí. Sobre éste Paoli nos ofrece con mucho realismo el amargo punto de vista de una pareja de hebreos. « Mis amigos del Moshav ya no creen en una resolución pacífica. Fueron moderados, muy críticos pero nunca agresivos. Ya no más, ahora creen en el sistema de violencia de Sharon, el mismo que han siempre rechazado. Se nota un velo de tristeza en sus voces. Es fácil leerla en la mirada de quienes por fin tienen una pequeña casita con las ventanas azules y dos maravillosos hijos por crecer. "Nos hemos metido nosotros en este lío" me confiesa Ilan, |
"¿pero ahora qué se puede hacer? Las dimensiones del conflicto han salido fuera de todo control, van más allá de cualquier razón. Quiero seguridad para mis hijos. Sharon hace la vida difícil a los árabes y donde las dan las toman" » . Paoli se apasiona al contexto político-social de todos los países que atraviesa, también los que, a diferencia de Israel, están mucho más lejos de los focos occidentales. Y cada vez penetra en profundidad a través de los ojos, parciales pero sinceros, de los autóctonos: «Un Birmano de 82 años, que fue un mayor en el ejercito británico, me habla de Ne Win, el general y dictador, me cuenta de los que murieron matados en 1962 y del programa de gobierno: la vía birmana hacia el socialismo. En realidad son muy pocos los birmanos que viven bien.
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Todos militares o simpatizantes del sistema. Hay mucha corrupción». Remontando como un salmón desde el final hasta el principio el pequeño volumen se llega a la India y a las preguntas eternas. «Un Sadu es un hombre que se dedica a la oración. Vive de limosna y lleva consigo todo lo que posee. Hay quienes lo consideran unos santos. Doy con uno en una aldea. Me trae a la memoria Siddharta. Uno de mis libros más releídos. Pienso en Herman Hesse. [.] Me acuerdo de su célebre dialogo con Govinda. Donde anuncia que sólo quien deja de buscar ha encontrado la unidad. Y sólo quien la ha encontrado deja de buscar». |
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